14/08/2018

Un debut espectacular y (casi) perfecto

El CF Reus de Guinea Ecuatorial inició su andadura el pasado jueves 9 de agosto contra un combinado de los mejores jugadores juveniles del país, dirigido por Benjamín Zarandona, exjugador del Real Betis Balompié y estrella en el país ecuatoguineano.

Desde su creación, el equipo se preparó durante 2 semanas para el esperado debut. Cabe resaltar que las condiciones de las instalaciones de uno y otro equipo fueron radicalmente opuestas. Mientras que el combinado de Benjamín entrenaba en un campo de césped artificial con las medidas reglamentarias (donde se jugó el partido) y todos los jugadores disponían de botas de fútbol, el CF Reus de Guinea Ecuatorial entrenaba a caballo entre un campo de futbol sala y uno de futbol 7 de terreno irregular con porterias de balonmano y césped natural (sin cuidar).

Con todo y con eso, la estrategia estaba clara: potenciar la táctica, la mentalidad y el espíritu para compensar el déficit técnico con respecto al equipo de Benjamín.

Cabe recordar que el CF Reus de Guinea Ecuatorial está formado por jóvenes en su mayoría huérfanos que han vivido situaciones realmente complicadas a lo largo de su corta vida. Por ello, el espíritu y la mentalidad de todos ellos era la principal arma para batir al rival. El sentimiento de pertenencia a un equipo, a una familia, es infinitamente mayor a cualquier equipo normal, y ahí radicaba la principal amenaza del Reus.

 

Y llegó el partido.

Primero jugaron los alevines del CF Reus de G.E. contra el combinado alevín de Benjamín, para ir calentando el ambiente y dar paso al plato principal: el partido de los mayores. 

Minutos antes del pitido inicial ya se palpaba la tensión en el ambiente. Mientras el combinado de Benjamín sentía la presión por ganar a un equipo teóricamente menor, el Reus quería demostrar que podía competir y sentía la responsabilidad de entregar la victoria a los más de 100 niños de Aldeas Infantiles SOS que les apoyaban desde la banda. Y es que en el campo había 11 dorsales, pero jugaban los 120 niños y jóvenes del orfanato.

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El partido dió comienzo con una igualdad sorprendente, en una lucha constante por hacerse con el medio del campo, con ambos equipos técnicos dando instrucciones incansablemente desde la banda.

Un pase del mediocentro al interior del combinado de Benjamín en el minuto 15 propició el primer gol del partido. El interior filtró un pase entre el central y el lateral para que el extremo se colara dentro del área y se quedara solo frente al portero, al que batió por abajo a ras de su palo.

Los ánimos decayeron entre los jugadores del Reus, pero la tarea de los entrenadores hizo que rápidamente se recuperaran del golpe. Así, en el minuto 20, Quisito envió un balón largo desde el medio del campo hacia Eugenio, delantero centro, quien lo paró con el pecho sin dejarla caer, la empalmó desde el borde del área y lo envió a la escuadra izquierda del portero, empatando así el partido y causando el delirio del público.

 

Aunque 5 minutos más tarde, un desajuste defensivo entre los centrales del Reus generó el 2-1 para el equipo de Benjamín. El interior derecho se paseó por el borde del área buscando el espacio para disparar, hasta que lo encontró. Fué otro golpe moral, tocaba remar otra vez a contracorriente.

La misma situación se repetiría a los pocos minutos, aunque esta vez los centrales reaccionaron más rápido, propiciando un disparo con poco peligro. Pero la mala suerte golpeó al Reus cuando ese disparo lo desvió el central, descolocando completamente al portero y encajando el 3-1.

Justo antes del descanso, una falta en la frontal del área del CF Reus acabó con el 4-1 en el marcador. Una falta bien tirada por la estrella del combinado de Benjamín pasó por encima de la barrera y se encontró con una estirada monumental del portero del Reus. El balón salió rechazado, cazándolo el delantero centro, en posición clarísima de fuera de juego, y batiendo finalmente al portero. Demasiado castigo vista la igualdad entre los dos equipos.

 

El descanso sirvió para animar al equipo y recordarles que no era la primera vez que remontaban partidos como ese.

La segunda mitad empezó de forma inmejorable. La presión alta de los jugadores del Reus forzó un pase arriesgado del lateral al central, que cortó Eugenio y disparó bajo, cruzando el balón al palo opuesto, haciendo estéril la estirada del guardameta.

El ambiente se animaba. Los jugadores empezaban a creer. El 4-2 les dejaba a solo 2 goles del empate, y la igualdad del partido permitía creer en la hazaña.

 

La presión alta les asfixiaba y se quitaban los balones de encima, rifándolos al mediocampo. En uno de esos balones largos, a priori fácil para la defensa, el lateral del Reus calculó mal la distancia, dejando solo al extremo en un uno contra uno con el portero.

El 5-2 fue un mazazo anímico para el equipo, que volvió a levantarse con más fuerza gracias a los ánimos incansables de todos sus “hermanos pequeños” desde la grada. Corría el minuto 60. Aún quedaba media hora para intentar obrar el milagro.

El CF Reus se crecía por momentos, combinando como en ningún otro momento en el centro del campo. Una de esas combinaciones acabó con un pase filtrado para Scuba, mediocentro defensivo, que se quedó solo ante el portero rival, quien seguidamente lo derribó. Penalti. Tarre cogió la responsabilidad de tirarlo, engañando al portero y poniendo el 5-3 en el marcador. Quedaba tiempo.

 

El CF Reus controlaba el medio del campo y, en la siguiente jugada, un pase entre lineas dejó al interior solo ante el portero, que mandó el balón a córner. Brian, uno de los centrales, se levantó por encima del resto, estrellando el balón en el travesaño. Ese fue el momento clave del partido, donde el combinado de Benjamin se dió cuenta de que podía perder, y decidieron dedicarse los últimos 10 minutos a perder tiempo.

El CF Reus no dejaba de atacar, generando peligro en cada internada que hacía, pero el marcador no se movió más. La frustración invadió al equipo, que rápidamente fue sustituida por el orgullo. El orgullo de haber competido contra uno de los mejores combinados del país, y haber conseguido atemorizarles. La imágen de su mejor jugador, fundido al acabar el partido, tumbado en el suelo, casi sin poder respirar, definió lo que significó el partido para unos y para otros. El Reus lo dió todo, generando que el equipo de Benjamín se tuviera que exprimir al máximo para llevarse el partido.

 

*Fotos: Laura G. Ruiz