La recompensa por un buen trabajo

21/08/2018

Al fín llegó la primera victoria para el CF Reus de Guinea Ecuatorial. Después de muchos partidos que se escaparon por detalles, el viernes 17 de agosto, el equipo reusense logró imponerse jugando un futbol de calidad.

Después de unas semanas donde los entrenamientos potenciaron la comunicación y el juego combinativo, el equipo estaba ansioso por probarse contra un equipo de su nivel. Las Palmas, un equipo del barrio colindante, preparó el partido en el campo de La Salle Bomudi, sede del Bomudi FC, equipo de la 2a división ecuatoguineana. Un campo “todoterreno”, dadas sus condiciones, donde conviven cesped, arena de playa, tierra y piedras.

En la antesala del partido de los mayores, los alevines del Reus jugaron contra sus homólogos de Las Palmas, mostrando un juego combinativo increíble y ganando el partido por 1-0, enseñando el camino a seguir a los mayores, que siempre viven con una magia y una pasión únicas los partidos de sus menores.

Después de la previa de los pequeños, llegó la hora de la verdad para los mayores.

Antes de empezar el partido, el CF Reus ya jugaba con hándicap: las bajas de Julio B. y Mateo por vacaciones, y la de Juan y Brian por enfermedad, dejaron al equipo en cuadro en defensa. Emanuel y Neftalí, dos jugadores que no estaban habituados al puesto, tuvieron que adaptarse y proteger la portería defendida por Beto. En el mediocampo, Quisito se hizo con los galones, debido a la baja de Alino por trabajo, al que acompañó Scuba, que se ganó la titularidad a base de trabajo y esfuerzo durante los últimos entrenamientos. Y como pivote, el siempre incommensurable Benjamín, que a pesar de su corta edad, muestra una veteranía atípica en el campo.

Delante, como extremos, Junior, un jugador habilidoso y tranquilo, y Flaviano, un portento físico al que su velocidad combinada con su fuerza hacen que sea casi imparable. En punta, Jordan esperaba para ser el eje que alimentara de balones a todo el ataque.

El partido empezó loco. Unos primeros minutos de tanteo para ver quien se hacía con el medio del campo propició una primera ocasión para Las Palmas, que acabó en gol, pero que el linier se encargó de anular por fuera de juego. Fue un toque de atención para el CF Reus, que se impuso para dominar el partido.

Un inoportuno mareo de Jordan, obligó al equipo reusense a mover ficha, dando entrada al último fichaje, Rocky, como extremo izquierdo, pasando a Flaviano a la posición de Jordan.

El cambió no podría haber salido mejor. Als dos minutos, Quisito dió un pase, aparentemente imposible, para Flaviano, quien la cazó, ganando la carrera al central, quedándose solo delante del portero, para acabar marcando el primero de la tarde. La euforia envolvió al equipo, que veía como los entrenamientos daban sus frutos.

El Reus funcionaba casi a la perfección. Solo había un problema que desestabilizaba al equipo y que hacía temer por el partido: la inexperiencia de los centrales. Las Palmas es un equipo que juega a defender y buscan rapidamente el desmarque de los delanteros con un balón largo en cuanto recuperan el balón. Y precisamente así llegó el empate, justo antes de ir al descanso.

A pesar del marcador, el juego estaba siendo excelso, y el trabajo y sacrificio del equipo, envidiable. Querían ganar a toda costa. Por ello, y debido al esfuerzo titánico del primer tiempo, Scuba llegó fundido, que se cambió por Antonino. Paralelamente, se hizo el cambio habitual de Orín por Theo en el lateral izquierdo, y de Javi por Beto en la portería. Además, Borja entró por Emanuel en el central, para corregir el talón de aquiles Reusense.

Los nervios entre los rojynegros al inicio del segundo tiempo hizo que los primeros minutos fueran de imprecisión, aunque no incomodaron la portería de Javi. En el minuto 55 se dió entrada a Tarré por Rocky, exhausto, casi sin aliento. Un Tarré que saltó al campo como un torbellino, llevando cabeza a la defensa de Las Palmas En el minuto 70 mandó un pase de 40 metros al borde del area, donde lo controló Matías, batiento al portero con un chute raso después de dos rechazos.

El 2-1 parecía la sentencia. El CF Reus tenía el control del partido y todo parecía en orden. Una internada aislada de Las Palmas en el 77 convirtió el segundo gol para los locales. Ahora sí, se respiraba una mezcla de frustración y nervios en el ambiente. Era incomprensible no ganar un partido que por juego y ocasiones no había tenido color.

Aún quedaban trece minutos y los entrenadores movieron ficha. Entró Jordan, recuperado de su mareo, por el defensa Neftalí, pasando al ataque con Jordan de mediapunta. También se cambió a Matías por Agustín, que tenía el complicado trabajo de cubrir el lateral en una defensa de tres.

El cambio táctico encerró aún más a Las Palmas y el Reus se fue con todo a por el gol de la victoria. Llovían las ocasiones, pero ninguna entraba, hasta que una rematada de Quisito des de la altura de penalti sumó el 3-2 al marcador, provocando el delirio de todos los niños de la Aldea.

A falta de 4 minutos para finalizar el partido, el equipo volvió a la defensa de cuatro para aguantar la ventaja hasta el final. El marcador ya no se movería más, y la primera victoria era ya, por fín, una realidad. Esa noche, a pesar de las ganas de celebrarlo, cayeron todos rendidos, exhaustos, pero muy felices, con la lección aprendida de que el trabajo siempre da sus frutos.