23/07/2018

El Rincón de Jesús y Antonia

Un espacio para el descubrimiento y la estimulación de los pequeños de la aldea con necesidades especiales.

La fisioterapeuta que ha viajado este año con el equipo de Biot, Laia Soler, ha convertido un aula de la escuela de Aldeas Infantiles SOS en un espacio dedicado a Jesús y Antonia. Con el objetivo de crear un ambiente confortable y respetuoso, en “El Rincón de Jesús y Antonia” se respira amor.

Estos niños necesitan una atención especializada tanto a nivel físico como a nivel social y afectivo. Jesús, de 14 años, ha pasado su vida postrado en una silla o tumbado en un colchón, por ello su cuerpo esta rígido y sufre dolores propios de la espasticidad que provoca su condición . Antonia, por su parte, a sus dos añitos es incapaz de posar los pies en el suelo y su nivel de desarrollo físico y cognitivo es de una niña de 6 meses.

  

La atención precoz en personas con este tipo de necesidades evita el aletargamiento de su desarrollo y les brinda oportunidades de explorar su entorno.

Por otra parte, hay que recordar que son niños, es decir, seres sociables y la falta de estímulos y de interacción hace que queden apartados de la vida social. Debido a su condición física, Jesús y Antonia tienen dificultades para participar en las actividades de la aldea. Por este motivo, integrarles en la vida social es un reto que implica un trabajo conjunto entre compañeros, las madres de la aldea, educadores y la comunidad en general.

En “El Rincón de Jesús y Antonia”, Laia trabaja con la ayuda de Prisca y Brandon, dos jóvenes que viven con Jesús y Antonia respectivamente. En este espacio, trabajan a nivel físico y cognitivo a través del juego, que genera la motivación necesaria para favorecer el movimiento activo. Así, se trabaja la estimulación sensorial a través de objetos, colores, sonidos y sensaciones.

Después de estas sesiones, Jesús y Antonia salen para participar en las actividades y juegos que realizan los demás niños de la aldea. De esta forma, se trabaja su integración en la comunidad, a la vez que reciben gran cantidad de estímulos.

Los dos pequeños conectaron con la fisioterapeuta rápidamente y ella consigue sacarles las mejores sonrisas a través de una relación de respeto, comprensión y, sobre todo, cercanía.