16/12/2015

Se hacen querer

Me acuerdo del día que me planteé hacer un voluntariado. Mi pareja había decidido realizar un voluntariado con una asociación, y necesitaban a un profesor de matemáticas.

Tras darle algunas vueltas, pocas realmente, todo hay que decirlo, decidí involucrarme en la asociación.

Ese fué el inicio de todo, el nacimiento de la persona que soy hoy, y es que ese fué el punto que marcaría mi vida, un punto que no me permitiría echarme atrás. Fué el primer momento que cogí el lapiz de mi vida y tracé mi propio camino.

Aún hoy, tengo a flor de piel lo que sentí el día que llegué a la aldea por primera vez. Lo que ví es muy fácil de resumir, a la vez que impactante: Niños deseando ser queridos. Y eso fué lo que intenté hacer, lo que intento hacer hoy en día y lo que intentaré hacer hasta el día que ya no esté.

Mucha gente se pasa toda la vida buscando la verdadera felicidad, ya que es algo complicado de encontrar. Pues yo descubrí lo que era la verdadera felicidad al lado de esos niños. El simple hecho de estar sentado en el cesped, escuchando a un niño que me estaba abriendo su corazón, mientras me contaba la historia de su vida, arriésgandose a que volvieran a rompérselo, arriésgando lo que tanto le había costado conseguir, avanzar después de todo el sufrimiento de su vida, apostando todo a mi persona, entregándome su alma, confiando en mí… habría muchísimas formas de decirlo, pero me quedo con dos: queriéndome y dejándose querer.

Biot Foundation

Ahí fué cuando ví que no necesitaba nada más, solo tiempo, tiempo para eternalizar ese momento. Me dí cuenta que la verdadera felicidad está en nosotros y en nadie más, la verdadera felicidad está en la capacidad de amar.

Desde ese día tengo un sueño recurrente, un sueño en el que aparecemos llegando a la aldea, con la canción “Concerning hobbits – The fellowship of the ring” de fondo sonando mientras nos acercamos. Y de golpe, en pleno apogeo de la canción, aparecen todos los niños de la aldea, corriendo a abrazarnos… y lo más importante, todos entregándonos su sonrisa.