19/07/2016

Éxito absoluto en el I torneo futbiot por escuelas en la garrotxa

El sábado 11 de Junio del 2016 fue un día que quedará grabado en la memoria de muchos niños y voluntarios. Ese día nació FutBiot.

Eran las 6 de la mañana del Sábado, y ellos ya estaban en el campo, inspeccionando, preparando y controlando que todo estuviera en su sitio, que los campos estuvieran impecables y que no quedara nada al azar. El día anterior habían llegado a las 11 de la noche a su casa después de trabajar todo el día para que todo estuviera listo para el gran día.
Llevaban 2 meses preparándose para ello. 2 meses de trabajo duro, recorriendo todas y cada una de las escuelas de la comarca, presentando, defendiendo y viviendo su idea, su ilusión.
Y llegado el día, todo estaba preparado. Habían conseguido reunir a un equipo de 50 voluntarios preparados para salir al campo y dejarse el alma por Biot.
La jornada no podría haber salido mejor. Los niños disfrutaron como aquello que son, los voluntarios parecían un engranaje de la misma máquina y los jugadores profesionales se lo pasaron en grande haciendo las delicias de los más pequeños.
Ojos llenos de ilusión, de cansancio, de satisfacción… Una vez terminado el torneo ellos dos se miraron, fundiéndose en un abrazo infinito silencioso que no decía nada pero que se entendía todo.
2 meses de trabajo sin descanso habían servido para tanto… Habían conseguido los objetivos que se habían marcado. El objetivo con el que había nacido FutBiot se había cumplido. Y no solo eso, sino que FutBiot había nacido para quedarse y ser la principal herramienta de concienciación de la fundación entre los niños y adolescentes.
Y mientras el sol se ponía y cerraba una jornada histórica, ellos seguían abrazados en el centro del campo, esperando que el pitido final les enviara a los vestuarios.
Un balón se atisbaba en el fondo de una de las redes del campo, pero no importaba, ese día el balón no había sido el protagonista. Había sido un espectador de lujo de lo vivido en los campos de la EFG. Y, mientras el sol se despedía, se limitaba a ver, desde la lejanía, como ellos se abrazaban en el centro.
El día dejó paso a la noche y solo quedaban las siluetas de 2 personas en el campo. El sol pitaba el final del partido, y entonces, Lluc y Toni emprendieron el camino de los vestuarios, abrazados.