20/01/2016

Cuándo más das a África más recibes

Faltaban apenas cinco días para qué se acabara mi aventura en Guinea, y de nuevo, me sentí intrigado por la curiosidad de una niña que tan sólo hacía medio año que su padres habían abandonado.

Recuerdo que eran alrededor de las seis de la tarde, se contemplaba la puesta de sol detrás del partido de fútbol que estaban jugando los adolescentes.

De repente Mireia, una chica africana de 9 años, se preguntó entusiasmada y con su suave voz, de qué se trataba la vida. Sencilla pregunta pero difícil respuesta pensé. Ella estaba saboreando un helado de Ozey, planta común en Bata, mientras me miraba con sus ojos marrón claro esperando cualquier respuesta. La respondí con otra pregunta: ¿Qué estás haciendo ahora? Ella sorprendida, me contestó rápidamente: ¡Estoy comiendo un helado y está buenísimo! La miré fijamente a los ojos, la abracé, y de nuevo, suavemente a la oreja, le pregunté qué hacía en ese mismo instante. Ella contenta ante mi interrogatorio, me respondió que me estaba abrazando y comiendo su helado. Seguidamente, exclamé: ¡La vida es esto, lo que estás haciendo ahora mismo, no es ni lo que ocurrirá ni lo que ya ha pasado. La vida es lo que tienes aquí y ahora, el regalo es tu presente. No te preguntes tanto y disfruta de tu helado de Ozey!

Estamos controlados por el tiempo, actuamos todavía viajando por el pasado o imaginándonos en un futuro. Ritmo de vida frenético que no nos permite disfrutar y exprimir nuestro presente.Desde que entré en la Aldea Infantil de Bata hasta que salí no vi ni un calendario, ni un reloj, ni si quiera saben qué hora es, o en qué día están. Parecía extraño no sentirme presionado por las horas, sólo mandaba mi presente, la auténtica prioridad era el momento exacto en el qué me encontraba. Si vives en el aquí y ahora, es cuando más aprecias tu pasado y mejor es tu futuro. Por eso, cuándo más das a África más recibes.